Vuelvo a tener el mono
de la droga que recorre mi cuerpo,
y es la adicción a tus besos
que me vuelven loco,
mis venas palpitan al ritmo,
y al son de los gemidos de tu corazón,
mis piernas tiemblan por mi adicción
¡un poco por favor! aunque sea un guiño…
doy una calda a tus labios,
liados previamente con mis abrazos
aliñados con tu pies y tu sudor,
y sellados con mis labios sobre los tuyos,
¡oh! que labios quiero besar,
¡oh! que pechos quiero tocar,
¡oh! que cuerpo quiero acariciar,
¡oh! que culo quiero palpar.
Preso de la noche y el tiempo
espero a un rojo atardecer,
Que te traiga de nuevo,
A mi cama otra vez.